miércoles, 17 de marzo de 2010

Apus

Como amo la piel canela de las montañas, la firmeza de sus miembros, el ardor en mi cuerpo cuando la tengo entre mis piernas. Como amo su respirar palpitante, hielo caliente y tierra fría que me van despojando de mis vestimentas; y solo queda un esqueleto deforme, rajado y dolido; carente de fuerzas para dominarte Oh! Montaña.

Tu pico como pezones son tan inalcanzables como el agua que corre a tus faldas. Oh! Mi montaña.

Me seduce cada curva que formas, cada amanecer que entre ti se asoma y que en la noche de tu virginidad te despoja.

Oh! Mi montaña, eres el recuerdo de cada noche, el sabor a girasoles de cada invierno marchito, el devenid de mi vida, las ansias del deseo.

Oh! Alma mía, déjame despojarte de tu tierra estéril, de tus cumbres fecundas y de tus desoladas simas.

Oh! Mi montaña, como quisiera, como si fuera Mahoma, volvieras.

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