Cuando mis ojos calleron en esos, tus ojos. Volteaste, me miraste lentamente; seduciendo cada poro de mi piel, desnunando cada temor de mis entrañas. Una risa se asomaba a gritar enardecido a mi corazón. Él, palpitando, asustado; yo, solo, descubierto, asustado.
Caminaba entre islas, sin algun puerto seguro. Solitarios ojos, azules y de cuando en cuando la mitad de uno. Dos ojos, descubriendo un mundo que no conoces más que por lo que sueñas. Dos ojos, que cada mañana se levantan; que cada tarde se asomban; y que cada semana se recuestan a mi lado. Esos ojos, a los que veo una vez en vez, una tarde de cuando en cuando, y siempre son dos cada vez.
Caminan de un lado a otro, y un cerquillo se desamaya sobre uno. Acaricia, recuesta, deslumbra. Esos ojos, mirandome a los míos; los míos, poco para lo que reflejan.
"Que nadie me apague su luz, para poder ver sus ojos". Quiero estar en todo; quiero ser la puerta que los abre cada mañana; quiero ser el sol que nace de día y se acuesta en tu regazo en la tarde, para contemplarte. Quiero ser los ojos que admiran tus ojos, y que son los ojos, aquellos, a los únicos que te hacen compañía.
Cuando mis ojos calleron, en esos.. tus ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario